El día transcurre en un clima de alegría, suavidad y paz. El silencio y la soledad son su nota característica. El trabajo que nos permite ganar nuestro sustento ocupa también parte importante de la jornada.

Y escucharás la alegría de nuestras voces y risas en nuestros recreos, dos momentos fuertes de encuentro comunitario que nos permiten vivir un sano equilibrio entre la vida de soledad y de encuentro fraterno.

Al final del día nuestra oración sube como incienso en su presencia... sumergidas en el silencio de la noche, bajo el amparo del Altísimo, ofrecemos también nuestro descanso.