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María
Barba nació el 16 de enero de 1884 en Catanzaro (Italia). Ingresó
al Carmelo el 25 de septiembre de 1919, María Barba fue sostenida
por una especialísima devoción al misterio eucarístico: en la Eucaristía
veía ella el misterio de la presencia sacramental de Dios en el
mundo, la muestra concreta de su amor infinito a los hombres, el
motivo de nuestra plena confianza en sus promesas. Entrada en el
Carmelo, donde tomó el nombre, en cierto modo profético, de María
Cándida de la Eucaristía, quiso "acompañar a Jesús, en su condición
de Eucaristía, lo más que pudiese". Prolongaba sus horas de adoración,
y, sobre todo, la hora de las 23 a las 24 de cada jueves, la pasaba
ante el Tabernáculo. De la Eucaristía sacó fuerzas María Cándida
para consagrarse a Dios como víctima el 1 de noviembre de 1927.
El Señor la llamó, después de algunos meses de agudos sufrimientos
físicos, el 12 de junio de 1949, Solemnidad de la Sma. Trinidad.
Beatificada por Juan Pablo II el 21 de marzo de 2004 en Roma.

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