Teresa de Los Andes (Juanita Fernández Solar), nació en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900. Terminados sus estudios, ingresó en las Carmelitas de Los Andes para inmolarse ocultamente por la humanidad. Comprendió maravillosa y profundamente lo que significa la vocación al Carmelo. Decía en una de sus cartas: “El fin de la carmelita me entusiasma: rogar por los pecadores… Unirse a Dios para que así circule en ella la sangre redentora, y comunicarla a la Iglesia, a sus miembros, para que así se santifiquen”. Sólo once meses llevaba en el convento cuando murió el 12 de abril de 1920. Vida breve y sencilla, pero llena de amor. “Cristo, ese loco de amor, me ha vuelto loca”, escribió. Desde niña hablaba familiarmente con Él. Así aprendió a ser fiel al Señor y a emplear sus brillantes cualidades humanas debidamente. De esta manera, alcanzó el equilibrio, la serenidad y madurez que busca angustiado el hombre de hoy. Fue canonizada por el Papa Juan Pablo II en Roma, el 21 de marzo de 1993.