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Somos
mujeres consagradas a Dios que queremos vivir en obsequio de Jesucristo,
a imitación de la Virgen María. Queremos aventurar nuestras
vidas para que todos los hombres y mujeres de este mundo encuentren
la paz, el amor y la felicidad que sólo Dios puede dar. Por
eso hemos acogido el llamado de Dios para vivir con Cristo el misterio
de su vida y muerte y así alcanzar con todos su Resurrección
y su promesa de plenitud de vida y felicidad.Esta vocación
es un don del Espíritu que nos invita a una misteriosa unión
con Dios, viviendo en amistad con Cristo y en intimidad con la virgen
María. Nuestra oración e inmolación se funden
vivamente con un amor grande a la Iglesia y por exigencia del carisma
teresiano la oración, la consagración y todas nuestras
energías están orientadas hacia la salvación
de todos los hombres. |
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