Somos comunidades orantes reunidas por el amor a Cristo y nuestra vida se desarrolla al interior de la clausura, armonizando la vida fraterna con silencio y soledad.
El Carmelo es CONTEMPLATIVO
Es una búsqueda ardiente de Dios y nos dirigimos a El respondiendo a una exigencia de intimidad divina.
Para una carmelita la radicalidad de la respuesta al amor a Dios tiene su ideal en Jesucristo. Por eso vivimos en un clima de constante oración, concebida como un diálogo de amistad con Dios.
Cada Carmelo ha de ser como un desierto enclavado en medio de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
El Carmelo es MARIANO
El Carmelo es profundamente mariano: la madre de Dios lo es todo para él.
La vida de una Carmelita no es sólo un homenaje, servicio y donación de amor a Cristo y a su Iglesia, sino también a la Virgen María su Madre, su Hermana, su Reina , Patrona y modelo de oración.
Estando todas en el coro en oración, después de Completas, vi a nuestra Señora con grandísima gloria con manto blanco, y debajo de él parecía ampararnos a todas. Entendí cuán alto grado de gloria daría el Señor a las de esta casa.
Vida 36,24
El Carmelo es APOSTÓLICO
El espíritu apostólico impregna toda nuestra vida, haciendo que el sacrificio y la oración estén animados por el mismo ardor eclesial y misionero encendido en el corazón de nuestra Madre Santa Teresa de Jesús.
El Carmelo es una FAMILIA
La unión del grupo constituye una verdadera familia sobre la base del amor fraterno.
La alegría y el gozo de vivir de nuestras hermanas nacen al transformar la vida en oblación y ofrenda.